El otro día me encontré a mí misma "aconsejando" a una amiga que se maquille. Nada sería eso, el tema es que le expliqué largamente y en detalle una especie de teoría extrema que comparto a través de este blog:
Ante todo les introduzco el caso: Madre de 3, separada del ex, acaba de terminar con una pareja y está en pleno duelo. Tiene menos de 30, vida social casi nula, alta sensibilidad, madurez e inteligencia.
En fin, tiene hermosos rasgos y no es de maquillarse ni cuidarse la piel digamos, así que entre tanta charla y cháchara de mi parte le propuse:
Como primer paso del PRP (Plan de Recuperación Personal) sugerido, debe hacerse íntima amiga del rimel, el corrector de ojeras (que, a diferencia de lo que se suele creer, se debe colocar en varias zonas de la cara) y la crema de limpieza.
Bueno, -dirán ustedes- ta bien, ¿qué problema hay? Le tiraste una onda para que se vea mejor y se sienta más atractiva. El tema es que le expliqué muy apasionadamente una afirmación desarrollada a partir de tanta boludéz que viví y leí por ahí durante mis conscientes e inconscientes contactos con el mundo de la danza del apareamiento. Dicho en otros términos: a partir de la observación de la mecánica del levante y de una que otra programada respuesta masculina a las sutiles -y no tanto- artimañas de la Chica Cosmo. La intención era sana, era que se debe poner mucha atención al tipo de hombre que se convoca, digo, para no decepcionarse a los 2 minutos.
Mi taxativa afirmación fue:
La mujer joven que jamás usa maquillaje, es el equivalente masculino del varón descuidado, sucio, de torpes modales, torpe charla y torpe sexo que ya se frustró a los 28 y se refugia en una imagen semihippie que sugiere intelectualidad y espiritualidad al mismo tiempo.Merde!!
Es cierto que la mujer que jamás usa maquillaje, que se jacta de no cuidarse mucho (y se le nota), madre full time y separada, seguramente no está dando un mensaje que genere inmediatamente juego y deseo, pero creo que me fui a la bosta. Todos quizá tenemos un interior intrincado y fascinante, pero eso no está a simple vista, no se percibe en los primeros segundos que mirás a alguien. ¿Qué es lo que se convoca y cómo? No abordaré ese tema, me falta demasiado conocimiento, eso ya es una cuestión más compleja y amplia.
Pero entonces, reduciendo la pregunta: Si hubiera, ¿cuál sería el equivalente masculino de una mujer sin make up?