viernes, 23 de abril de 2010

Viernes

Para todos aquellos que consideran que hoy viernes pueden evitar ir a bailar alocadamente la canción Tik Tok de Kesha o les parece que está muy frío para salir del cine a las 00:30 tratando de metabolizar la peli, tarea casi imposible si al mismo tiempo tienen que decidir donde cenar y quién saca la mano del bolsillo para llamar al taxi (entendieron mi punto). Acá les dejo un interesante tutorial de Photoshop. http://www.metacafe.com/watch/735941/dragan_effect_photoshop_tutorial/
A quien no le interese, en vez de reírse de mí, puede al menos contemplar la extraña belleza de la obra de Andrzej Dragan, fotógrafo, http://andrzejdragan.com/ . A partir de sus laburos está desarrollado el "efecto Dragan" del tutorial homónimo antes mencionado.




Buen viernes!

Y bueh

http://www.youtube.com/watch?v=pL2s1Mwu7xo

Corrector

El otro día me encontré a mí misma "aconsejando" a una amiga que se maquille. Nada sería eso, el tema es que le expliqué largamente y en detalle una especie de teoría extrema que comparto a través de este blog:
Ante todo les introduzco el caso: Madre de 3, separada del ex, acaba de terminar con una pareja y está en pleno duelo. Tiene menos de 30, vida social casi nula, alta sensibilidad, madurez e inteligencia.
En fin, tiene hermosos rasgos y no es de maquillarse ni cuidarse la piel digamos, así que entre tanta charla y cháchara de mi parte le propuse:
Como primer paso del PRP (Plan de Recuperación Personal) sugerido, debe hacerse íntima amiga del rimel, el corrector de ojeras (que, a diferencia de lo que se suele creer, se debe colocar en varias zonas de la cara) y la crema de limpieza.
Bueno, -dirán ustedes- ta bien, ¿qué problema hay? Le tiraste una onda para que se vea mejor y se sienta más atractiva. El tema es que le expliqué muy apasionadamente una afirmación desarrollada a partir de tanta boludéz que viví y leí por ahí durante mis conscientes e inconscientes contactos con el mundo de la danza del apareamiento. Dicho en otros términos: a partir de la observación de la mecánica del levante y de una que otra programada respuesta masculina a las sutiles -y no tanto- artimañas de la Chica Cosmo. La intención era sana, era que se debe poner mucha atención al tipo de hombre que se convoca, digo, para no decepcionarse a los 2 minutos.
Mi taxativa afirmación fue:
La mujer joven que jamás usa maquillaje, es el equivalente masculino del varón descuidado, sucio, de torpes modales, torpe charla y torpe sexo que ya se frustró a los 28 y se refugia en una imagen semihippie que sugiere intelectualidad y espiritualidad al mismo tiempo.Merde!!
Es cierto que la mujer que jamás usa maquillaje, que se jacta de no cuidarse mucho (y se le nota), madre full time y separada, seguramente no está dando un mensaje que genere inmediatamente juego y deseo, pero creo que me fui a la bosta. Todos quizá tenemos un interior intrincado y fascinante, pero eso no está a simple vista, no se percibe en los primeros segundos que mirás a alguien. ¿Qué es lo que se convoca y cómo? No abordaré ese tema, me falta demasiado conocimiento, eso ya es una cuestión más compleja y amplia.

Pero entonces, reduciendo la pregunta: Si hubiera, ¿cuál sería el equivalente masculino de una mujer sin make up?


Nunca subestimes el poder de la idiotez

En una bulliciosa calle peatonal del microcentro cordobés, un señor que camina más adelante escuchando el partido desde una radiecito plateada, arroja al piso dos pilas doble A. Yo, que soy una enfermita, las levanto, lo alcanzo y amablemente le toco el hombro:
-"Señor, disculpe, se le cayeron estas pilas!"
-"Ah, no, ...las tiré. Lo que pasa es que ya no sirven"- dice sin hacerse cargo de mi indirecta.
-"Bueno pero entonces no habría que tirarlas al piso no?"-
-"Nena, si las encontré en el piso!!"
... ... ...
me despedí arrojándole una semi-sonriente mueca de frustración y me fui con las pilas en el bolsillo. Todavía andan dando vueltas por mi casa.


A los ocho años che!

Probablemente nuestros primeros encuentros con la asignatura Matemática son los que, a la mayoría de nosotros, nos corta la onda for ever con dicha materia. Por qué? porque nos dan los primeros "problemas" a resolver. Y encima los tenemos que resolver solitos!
Nuestro pequeño cerebro que vive escuchando el NOMBRE que le ponen los adultos a las situaciones de mierda, inmediatamente hace la ecuación y lo bloquea (lo manda al inconsciente bah). Chau.
Ahora bien....¿qué onda con los apasionados de las matemáticas, aritmética, física, las ciencias duras en general? Muchos son los casos que existen como para tender a asociar las psicosis obsesivas con los genios matemáticos. Ojo, habría que analizar si en el idioma natal de esos científicos grosos, los primeros "problemas" matemáticos les son presentados con ese nombre. Con más razón, invito a hipotetizar...

jueves, 22 de abril de 2010

Blog


El dodecaedro, fruto de la intuición geométrica de Pitágoras, parece encerrar un misterio que le está radicalmente vedado al ser humano.
Se dice que fue construido por primera vez en Crotona por el filósofo matemático y, desde entonces, el nuevo poliedro se convirtió en el símbolo del espacio cósmico.
Tal como lo planteara la teoría de los números, todas las cosas existentes están constituidas por partículas elementales, con formas similares a los volúmenes puros de la geometría. Así, el fuego tiene la forma del tetraedro, la tierra es un cubo, el aire un octaedro y el icosaedro se relaciona con la forma elemental del agua. El único volumen excluido de la genealogía formal de la materia es precisamente el dodecaedro que no se relaciona con ninguna sustancia en especial, ni se le puede usar para representar cosa singular alguna. Los doce pentágonos constitutivos del dodecaedro representan entonces al pensamiento, ingrediente esencial del ser humano.
Hay ideas muy interesantes a partir de esto, volveré más adelante a ellas.
Este blog entonces usa ese nombre y existe para reflejar pensamiento aleatorio y ultra fragmentado fruto de mi primitivo cerebro. También será mechado con cortas historias de mi autoría más información random y demás yerba.
La idea es que cada vez que visites este blog, en el mejor de los casos, te quedes reflexionando sobre vos mismo.
Ese es el desafío. Espero lograrlo. Si no es así, al menos me divertiré en el proceso, de eso se trata la vida, no?

Cuando era dócil y andaba en colectivo (primer entrega)


23:19, bastante puntual, como siempre: el N7.
Tengo una relación ambivalente con el N7. Por un lado, lo odio porque es el único N que, para llevarme al mismo lugar que los demás N, da 20 minutos de vueltas innecesarias. Innecesarias porque se mete a un barrio oscuro en el que nadie sube y nadie baja. Nunca. Y el que tiene la imprudencia de sentarse a la izquierda, se asusta y aturde al pasar por la esquina de las ramas cuando golpean la ventanilla durante la curva. Los que sabemos, nos sentamos a la derecha. Él también tomó la precaución. Sí, Él. Por otro lado amo el N7 porque está Él todos los días.
No lo conozco así que se llama simplemente “el enamorado del N7”.
Me resulta increíblemente atractivo. Alto y erguido. Siempre serio, siempre sentado en el mismo lugar. Somos muy pocos a esa hora, a veces estamos solos. Se sienta en el primer asiento así que el 99,9% del tiempo lo veo desde atrás. Veo si tiene el pelo limpio o no tanto, veo la forma de sus hombros, la correa roja de su bolso rojo.
De los 11 segundos que lo puedo ver de frente cuando se dispone a bajar, lo miro unos 4 segundos en total, de esos 4, él me mira 1. Tanta barba descuidada y pelo que está como creció. Y los pálidos ojos celestes y la piel blanca y sana.
A veces creo que vuelve a su casa. Creo que vive con la novia hace mucho, y que ya no están enamorados pero ninguno lo menciona. O creo que viene desde su casa donde vive con la madre y trabaja a la noche en el centro. También vuelvo a creer que va a su casa, pero que vive con 2 amigos en un departamento chiquito y que, cuando llega, cena muy rápido viendo tele y le queda comida en la barba.
Creo que es culpable. Pero no camina como culpable.
¿De dónde viene y a dónde quiere llegar en ese N? ¿Lo toma porque le que queda cerca del lugar de origen o porque lo deja mejor? ¿Por qué parece un náufrago? ¿Quiere realmente llegar o prefiere no tener que volver a ir a ese lugar?
Siempre las mismas preguntas sin respuesta.
Si tan sólo lo viera sonreír. Pero nadie sonríe caminando por el pasillo hacia la puerta de atrás en el N7 de cada noche, con las caras de siempre, a veces en un colectivo vacío, excepto por la loca demente de ojos grandes que lo mira fijo y se sienta cerca de la puerta.