miércoles, 6 de junio de 2012


-"¡¿Prepararon su llanto?"- gritó con una sonrisa deforme de grande y ojos desorbitados, una de las tres amiguitas de mi niña mientras largaba Selena Gomez en el Orfeo. Una ardillesca carcajada al unísono, mucho más estridente de lo necesario, fue la respuesta de las otras dos. La surrealista escena se fundió a negro al apagarse las luces e iniciar el chillido agudísimo de las casi ocho mil niñas explotando de excitación e impaciencia.
Los mensajes de texto entre su papà y yo -quienes veneramos a nuestras bandas favoritas- fueron:
-"Ya adentro. Esto es una pesadilla, cuando venga Biever te toca a vos. Contentas. Al final se encontraron con clarita :-)"-
-"Buenísimo"-
-"Están gritando desquiciadas"-
-"jaja te das cuenta? es el primer recital de nuestra hija"
Hoy ella creció un poco más. Y yo tambièn, por supuesto.