martes, 30 de abril de 2013

Real e imaginario

Ayer, sin querer, escuché una conversación entre dos mujeres jóvenes que paseaban a sus perros y sus hijos. La agarré empezada, una decía -"¡La mamá de Guillermo está chocha!" a lo que la otra respondía asintiendo con un suspiro y una sonrisa. Ambas felices esperanzadas en quien sabe qué cosa. Después me atropelló la vergüenza al escuchar el resto de la conversación: una ristra de comentarios irreproducibles acerca de la fulana argentina casada en Holanda.

Si alguien más está 'chocho' con la idea de que Argentina esté representada en el mundo por un Papa y por una Reina Consorte, papado y monarquía, símbolos de obsolescencia social y opulencia, dos de las organizaciones que más daño causaron a los que no eran fuertes ni tenían representación.

Si alguien más se siente chocho como la mamá de Guillermo o las chicas de ayer, más allá del efímero momento de soretaje y de cholulaje, si a vos se te movilizó algo adentro, algo como de orgullo y entusiasmo, te invito, por favor, a reflexionar acerca de todo lo que se supone que significa ser de un país o de otro, el exacerbado nacionalismo y sentido de 'patria', y a averiguar en qué desemboca históricamente la sensación de superioridad esa que aparece cada vez que tenés un poquitito de poder extra. Te invito a vos si lo sentiste. Después, cuando ya se te haya ido la chochera un poco, abrí una nueva pestaña y googleá la palabra 'anarquía', por ejemplo, leé también algo de cooperativas.Y si criás hijos, tratá de que no perciban tu excitación al hablar de tamaña tontería así no se sigue alimentando el vacuo sentido de argentinidad que se manifiesta cada vez en más variadas formas de violencia y en gente tremendamente insatisfecha, como taxistas de ceño fruncido que, al son de radio LV3, comentan -"es que vos no entendés, la gente está mal, se vive muy mal". Bueno, que se empiece a vivir bien entonces.